Inicio / Blog / Marketing Digital

Cuánto cuesta una página web en Argentina (y por qué los presupuestos varían tanto)

De qué depende el precio de una web, qué tiene que incluir el presupuesto y cómo comparar cotizaciones sin perderte.

21 de octubre, 20265 min de lecturaPor el equipo de Punto
Cuánto cuesta una página web en Argentina (y por qué los presupuestos varían tanto)

Pocas preguntas nos llegan tanto por WhatsApp como esta: cuánto cuesta una página web. Casi siempre viene con una captura adjunta. Alguien le pasó un presupuesto y otra persona le pasó otro que lo multiplica, y los dos dicen «página web institucional». La pregunta que hay detrás no es tanto el precio sino quién le está tomando el pelo.

Generalmente nadie. Pasa que «página web» es una etiqueta que abarca cosas muy distintas, y los presupuestos casi nunca dicen qué incluyen y qué no. Así que, en vez de tirar un número que en tres meses va a estar desactualizado, vamos a desarmar de qué depende el precio. Con eso vas a poder comparar presupuestos con criterio.

Cuánto cuesta una página web depende de qué tiene que hacer

La primera pregunta no es «cuántas secciones» sino «para qué la querés». No es lo mismo una web que funcione como carta de presentación (que cuando alguien te googlea encuentre algo prolijo) que una web que tenga que traer consultas todos los meses o vender online.

A grandes rasgos, vemos tres niveles:

Si te presupuestan lo mismo para una web de presentación que para una tienda, alguien no entendió el pedido.

Las partes del presupuesto que casi nadie te explica

Cuando abrimos un presupuesto de diseño web con un cliente, siempre aparecen las mismas piezas. Algunas se ven y otras quedan escondidas en una sola línea que dice «desarrollo».

  1. Diseño: si es una plantilla adaptada o un diseño hecho desde cero para tu marca. Las dos opciones son válidas, pero no cuestan lo mismo.
  2. Contenido: quién escribe los textos y quién consigue las fotos. Es la parte que más demora los proyectos. Si te toca a vos, contalo como horas tuyas.
  3. Desarrollo y configuración: el armado en WordPress u otra plataforma, los formularios, la versión mobile y la velocidad de carga.
  4. Medición: Google Analytics, Tag Manager y los eventos que te dicen cuántas consultas trae la web. Sin esto, la web es una caja negra.
  5. SEO básico: títulos, descripciones, estructura de URLs y alta en Search Console. No es posicionar, pero es la base para poder hacerlo.
  6. Dominio, hosting y licencias: son costos recurrentes y muchas veces se pagan en dólares. Preguntá siempre a nombre de quién quedan.

Ese último punto parece un detalle, pero nos tocó más de una vez rescatar webs cuyo dominio estaba a nombre del diseñador que ya no contestaba. Que el dominio y el hosting estén a tu nombre no se negocia.

Lo que pasa después de publicarla también cuesta

Un error muy común es pensar la web como un gasto de una sola vez. Una web en WordPress necesita actualizaciones, copias de seguridad y alguien que la mire si algo se rompe. Si además querés que traiga tráfico orgánico, necesita contenido nuevo y ajustes de forma continua.

Por eso conviene pedir el presupuesto en dos partes: el armado y el mantenimiento mensual. Supongamos que dos proveedores te cotizan parecido el armado, pero uno incluye tres meses de soporte y el otro te cobra cada cambio por separado. A los seis meses, la diferencia real puede ser grande. Y en Argentina, con presupuestos que se actualizan seguido, también conviene aclarar cada cuánto se ajusta el abono.

Plantilla, constructor o desarrollo a medida

Las herramientas tipo Wix o Tiendanube sirven, y mucho. Para arrancar con poco presupuesto o validar un negocio, son una decisión razonable. Donde se quedan cortas es cuando necesitás algo que la plataforma no trae: una integración con tu CRM, una estructura SEO más fina o un diseño que no parezca el de todos.

WordPress está en el medio: flexible, con muchísimos profesionales que lo conocen y sin atarte a un proveedor. El desarrollo totalmente a medida tiene sentido en pocos casos, y casi nunca para una pyme que recién empieza a invertir en digital.

Antes de elegir la herramienta, preguntate qué va a pasar con la web dentro de un año. Si la respuesta es «nada», una plantilla alcanza. Si va a ser tu principal canal de consultas, invertí en la base.

Cómo comparar dos presupuestos sin volverte loco

Cuando te lleguen las cotizaciones, ponelas una al lado de la otra y fijate en esto:

Con esas seis respuestas, la diferencia de precio suele explicarse sola. Y si el más barato no contesta la mitad de las preguntas, ya sabés por qué es más barato.

Cómo lo encaramos en Punto

Cuando alguien nos pregunta cuánto cuesta una página web, la primera charla no es sobre diseño. Hablamos de qué querés que pase cuando alguien entra: que te escriba, que pida un presupuesto o que compre. A partir de ahí armamos una propuesta en partes, para que veas qué estás pagando y puedas sacar lo que no necesitás. Siempre dejamos la web medida desde el primer día, porque una web que no mide no se puede mejorar. Podés ver cómo trabajamos en nuestras soluciones y repasar los errores de landing pages que más vemos.

Si tenés un presupuesto en la mano y no sabés si es razonable, escribinos. Lo miramos con vos, aunque después no trabajes con nosotros.

COMPARTIRWhatsAppLinkedInXFacebook
// SEGUÍ LEYENDO

Más notas del blog

¿Querés que lo apliquemos a tu marca?

Contanos tu caso y te respondemos con una primera mirada, sin compromiso.

Escribinos por WhatsApp
SilvinaNataliaValentín
Te responde alguien de nuestro equipo,
no un bot.

Escribinos por WhatsAppTe responde nuestro equipo