«¿Cómo calculo el ROAS y el CAC de mis campañas?» La pregunta parece de planilla, pero detrás hay otra más importante: ¿esta publicidad me está haciendo ganar plata o no? Las dos fórmulas son simples. Lo difícil es decidir qué números ponés adentro. Lo vemos todo el tiempo: dos personas de la misma empresa calculan el CAC del mismo mes y les dan resultados distintos, porque una sumó solo la pauta y la otra sumó todo. El problema no es la cuenta, es no haber acordado la regla. En la nota sobre los KPIs de marketing que importan explicamos qué mide cada indicador. Acá vamos a la cuenta: paso a paso, con un ejemplo y con los errores que más inflan los resultados. Qué es CAC y qué es ROAS ROAS (retorno sobre la inversión publicitaria) = ingresos atribuidos a los anuncios ÷ inversión en anuncios. CAC (costo de adquisición de cliente) = costos totales de adquisición del período ÷ clientes nuevos del período. Miran cosas distintas. El ROAS habla de facturación y solo de pauta. El CAC habla de clientes y de todo lo que gastás para conseguirlos. Por eso conviene mirarlos juntos: el ROAS te dice qué campaña rinde más, el CAC te dice si el negocio de conseguir clientes cierra. Cómo calcular ROAS y CAC con un ejemplo en pesos Supongamos una pyme que vende decoración online. Los números son hipotéticos y redondos, para que la cuenta se vea clara. En un mes: Invirtió $1.000.000 en Meta Ads. Las campañas trajeron 80 ventas con un ticket promedio de $50.000. Total: $4.000.000. De esas 80 ventas, 60 son de clientes nuevos y 20 son recompras. Además pagó $400.000 a un freelancer que maneja las campañas, $100.000 en herramientas y estima $300.000 del sueldo de quien responde consultas. Paso 1: el ROAS $4.000.000 ÷ $1.000.000 = ROAS de 4. Por cada peso de pauta entraron cuatro de venta. Paso 2: el CAC Costos de adquisición: $1.000.000 + $400.000 + $100.000 + $300.000 = $1.800.000. Dividido 60 clientes nuevos: CAC de $30.000. La cuenta rápida, solo pauta y dividido todas las ventas, da $1.000.000 ÷ 80 = $12.500. Menos de la mitad. Ese número lindo es el que aparece en muchos reportes. Paso 3: contrastar con el margen Supongamos que, después de pagar producto, envío y comisiones de cobro, le queda un 40% de cada venta. Cada compra de $50.000 deja $20.000. Acá aparece lo interesante: conseguir un cliente cuesta $30.000 y su primera compra deja $20.000. La primera venta no paga la adquisición; el negocio cierra solo si ese cliente vuelve. La recompra no es un detalle, es lo que define si ganás o perdés. Si querés hacer esta cuenta con tus propios números, probá nuestra calculadora de inversión en ads: cargás tu rubro, tu presupuesto y tu ticket promedio, y te devuelve consultas, ventas y facturación estimadas en pesos. ROAS, ROI y qué es un buen ROAS La diferencia entre ROAS y ROI ROAS = ingresos ÷ inversión en anuncios. No descuenta nada. ROI = (ganancia − inversión) ÷ inversión. Mira lo que queda después de los costos. En el ejemplo, las 80 ventas dejaron $1.600.000 de margen (40% de $4.000.000): ROI sobre la pauta sola: ($1.600.000 − $1.000.000) ÷ $1.000.000 = 60%. ROI sobre todos los costos de adquisición: ($1.600.000 − $1.800.000) ÷ $1.800.000 = alrededor de −11%. El mismo mes, con ROAS de 4, puede leerse como éxito o como pérdida según qué incluyas. La trampa es mirar solo el ROAS y creer que eso es ganancia. Un buen ROAS depende de tu margen No hay un ROAS bueno universal. Un 3 puede ser excelente para una marca con mucho margen y una ruina para otra que revende con margen finito. La cuenta que hacemos siempre es el ROAS de equilibrio = 1 ÷ margen. Con 40% de margen, el equilibrio es 1 ÷ 0,40 = 2,5. Por debajo, cada peso de pauta devuelve menos margen del que cuesta. Dos aclaraciones: Usá el margen después de costos variables, no el de lista. Envío, comisiones, empaque y devoluciones se comen puntos. El equilibrio es un piso, no una meta. En 2,5 la pauta no pierde plata, pero todavía no pagó la gestión, las herramientas ni la estructura. Errores comunes al calcular CAC y ROAS Contar solo la pauta en el CAC Es el más frecuente. Si la gestión, las herramientas y el tiempo comercial existen para conseguir clientes, van en el CAC. No hace falta precisión de contador; hace falta que la regla sea siempre la misma. Contar recompras como clientes nuevos En el ejemplo, dividir por 80 en lugar de por 60 baja el CAC un 25%. Si tu sistema no distingue clientes nuevos de recurrentes, ese es el primer arreglo. Ignorar la ventana de atribución Cada plataforma decide cuántos días después del clic o de la visualización sigue contando una venta como suya. Meta y Google usan ventanas y modelos distintos: en Google Ads, por ejemplo, la ventana de conversión predeterminada después de un clic es de 30 días, mientras que en Meta la configuración de atribución se define en cada conjunto de anuncios y cuenta menos días. Si sumás lo que reporta cada una, muchas veces te da más ventas de las que facturaste. Elegí una ventana, anotala, no la cambies entre meses y contrastá con las ventas reales de tu CRM o tu sistema de cobro. Mezclar períodos Pauta de octubre con ventas de noviembre, o clientes de un mes con costos de otro. En negocios con ciclo de venta largo, como B2B, conviene calcular por cohorte: los clientes que entraron por la inversión de un mes, aunque compren después. Y con inflación, comparar pesos de meses lejanos sin ajustar distorsiona cualquier tendencia. Cómo lo encaramos en Punto Antes de mirar cualquier campaña, acordamos con el cliente cómo se calcula cada número: qué entra en el CAC, qué ventana de atribución usamos y cuál es la fuente de verdad para las ventas.
Promocionar una publicación en Instagram: cuánto cuesta y cuándo conviene
«¿Cuánto cobra Instagram por promocionar una publicación?» Es una de las preguntas que más nos hacen, y la respuesta descoloca: Instagram no tiene una tarifa por posteo. Cuando tocás «Promocionar», sos vos quien define cuánto gastar por día y durante cuántos días. La pregunta útil es otra: ¿ese botón es la mejor forma de gastar esa plata? A veces sí. Muchas veces no. Lo vemos todo el tiempo: cuentas que promocionan casi todo lo que publican, suman alcance y visitas al perfil, y no pueden decir cuántas ventas salieron de ahí. Si buscás el panorama general de cómo se forma el precio de los anuncios, lo explicamos en cuánto cuesta la publicidad en Instagram. Acá vamos a una decisión puntual: botón de promocionar o campaña desde el Administrador de anuncios. Cuánto cuesta promocionar una publicación en Instagram El costo total sale de una cuenta simple: presupuesto diario × cantidad de días. Ojo: Meta puede pasarse hasta un 75% del presupuesto diario algún día para aprovechar oportunidades, pero lo promedia en la semana, así que en siete días no gasta más de siete veces tu diario. Lo que no está fijo es qué conseguís con esa plata. La app te muestra un alcance estimado, y ese número cambia según: El objetivo. No cuesta lo mismo que alguien vea tu posteo que conseguir que te escriba. La audiencia. Una zona chica y muy disputada puede salir más cara por persona. La época. En fechas de mucha competencia, como fin de año, el mismo presupuesto rinde menos. El contenido. Un posteo que engancha consigue más con la misma plata. Detrás hay una subasta, como en cualquier anuncio de Meta. Por eso no existe un precio de lista para promocionar en Instagram, y conviene desconfiar de quien te pase uno fijo. Botón de promocionar o Administrador de anuncios: qué controlás Lo que te deja hacer el botón Está pensado para pautar en dos minutos desde el celular. Necesitás una cuenta profesional (de empresa o de creador) y un medio de pago cargado. Decidís tres cosas: Objetivo: qué querés que haga la gente cuando ve el anuncio. Las opciones las muestra la app y pueden cambiar, pero suelen apuntar a visitas al perfil, visitas a tu web o mensajes. Audiencia: automática o armada por vos con ubicación, edad, género e intereses. Presupuesto y duración: monto diario y cantidad de días. No probás varias versiones del mismo mensaje, no elegís ubicaciones con detalle y no optimizás para compras o formularios en tu web con el píxel de Meta. Lo que ganás con el Administrador de anuncios Es más trabajo, pero te da el control que el botón esconde: Objetivos de clientes potenciales y ventas, que buscan gente con intención de comprar y no solo gente que mira. Medición de conversiones con el píxel o la API de conversiones: la campaña aprende de quién compra en tu web. Varios anuncios a la vez, para que la plataforma pruebe qué creativo rinde mejor. Audiencias más finas: visitantes de tu web, clientes para excluir, audiencias similares a tus compradores. Reportes completos, con desglose por edad, ubicación o placement. Si buscás consultas calificadas o ventas, la diferencia se nota. Lo desarrollamos en la nota sobre Meta Ads para generar leads. Cuándo conviene promocionar y cuándo es plata tirada Cuándo el botón está bien Un posteo que ya funcionó de forma orgánica. Darle alcance extra suele rendir. Avisos locales y concretos: una apertura, un evento, un cambio de horario. Una cuenta nueva que necesita visibilidad y todavía no tiene web ni proceso de venta armado. Una prueba chica para ver cómo responde tu audiencia antes de armar algo más serio. Cuándo estás tirando la plata Querés ventas en tu web y elegís visitas al perfil. Pagás por gente que mira y se va. Promocionás por costumbre, cada posteo, sin un objetivo distinto para cada uno. El contenido no funcionó orgánicamente. La pauta amplifica; si no engancha gratis, pagado tampoco suele hacerlo. La audiencia automática no coincide con donde vendés. Cada peso que llega fuera de tu zona se pierde. La promoción dura uno o dos días. La plataforma no llega a aprender nada. Cuánto poner para empezar y cómo leer los resultados Sin inventar precios de mercado, que cambian todo el tiempo, la lógica que usamos es relativa: Definí qué es un resultado para vos: un mensaje, una visita a la web, una visita al perfil. Hacé una prueba de una semana con un presupuesto que estés dispuesto a usar para aprender. La meta es averiguar cuánto te cuesta cada resultado. Hacé la cuenta al revés. Supongamos que de cada diez mensajes cerrás una venta: tu costo por venta es diez veces el costo por mensaje. Si es menor que lo que te deja cada venta, tiene sentido escalar. Si no cierra, cambiá el contenido o el objetivo antes de subir el presupuesto. Para proyectar ese número con tu rubro y tu ticket, podés usar nuestra calculadora de inversión en ads. En las estadísticas de cada promoción vas a ver alcance, impresiones, interacciones y el resultado del objetivo elegido. Lo que importa: Costo por resultado: cuánto pagaste por cada mensaje, visita o clic. Qué pasó después: cuántos mensajes se volvieron venta. Eso no lo muestra Instagram; lo anotás vos. Frecuencia: si la misma gente vio el posteo muchas veces, estás saturando una audiencia chica. Los likes y los seguidores nuevos son lindos, pero no pagan la pauta. Cómo lo encaramos en Punto Cuando una marca nos cuenta que promociona publicaciones, lo primero que miramos es qué objetivo eligió y qué pasó después del clic. Muchas veces el contenido es bueno y la plata está mal dirigida: visitas al perfil cuando hacían falta mensajes o ventas. No estamos en contra del botón. Lo usamos para darle alcance a contenido que ya demostró que funciona, y armamos desde el administrador todo lo que tenga que traer consultas o ventas medibles. Las dos cosas conviven bien si cada una tiene su rol. Preguntas
Cuánto cuesta Google Ads por mes: cómo se factura y cómo armar tu presupuesto mensual
«¿Cuánto me sale Google Ads por mes?» Es la pregunta que llega antes que cualquier otra, y la respuesta corta es esta: Google Ads no tiene un abono mensual. No hay un plan básico ni un plan premium. Vos definís un presupuesto diario y Google cobra por los clics (o las conversiones, según cómo esté configurada la campaña) que se consumen dentro de ese límite. Eso no quiere decir que no se pueda prever. Se puede, y conviene hacerlo antes de cargar la tarjeta. Lo que vemos todo el tiempo es que el susto no viene por la pauta en sí, sino por los gastos que nadie puso en la cuenta: la gestión, la página de destino, los impuestos. Cómo factura Google Ads en un mes El presupuesto que cargás en cada campaña es un promedio diario. Google lo usa como referencia, no como tope estricto de cada día. Según la ayuda de Google Ads, un día puntual puede gastar hasta el doble de ese promedio para aprovechar las variaciones de tráfico, pero en el mes no gasta más de 30,4 veces el presupuesto diario promedio. ¿De dónde sale el 30,4? Es la cantidad promedio de días que tiene un mes. Entonces, la cuenta para saber tu techo mensual es simple: presupuesto diario por 30,4. Supongamos que cargás $20.000 por día. Tu techo mensual de pauta ronda los $608.000. Algún martes puede gastar $35.000 y algún domingo $8.000, pero el total del mes no debería pasar ese número. Dos cosas más que conviene saber: Si pausás la campaña, deja de gastar. No hay permanencia mínima ni penalidad. Lo que ves en la plataforma no siempre es lo que paga tu tarjeta. Si tu cuenta está en pesos, te factura Google Argentina, y la moneda se elige al crear la cuenta: después no se puede cambiar. Sobre la pauta pueden sumarse impuestos y percepciones que dependen de tu situación fiscal; consultalo con tu contador. El primer mes, compará el resumen con lo que marca la cuenta para presupuestar con el número real. Qué incluye el costo mensual de Google Ads Cuando alguien pregunta por el precio de Google Ads, casi siempre piensa solo en la pauta. Pero el costo mensual real tiene, como mínimo, tres partes. La pauta Es lo que le pagás a Google. Es variable, la controlás vos con el presupuesto diario y depende de cuánto se paga el clic en tu rubro y en tu zona. La gestión Alguien tiene que armar las campañas, revisar los términos de búsqueda, sumar palabras negativas, ajustar anuncios y mirar qué clics terminan en consultas. Si lo hacés vos, el costo es tu tiempo. Si lo hace una agencia o un freelance, es un honorario mensual que se cobra aparte de la pauta. Hay distintos esquemas (monto fijo, porcentaje de la inversión o una combinación) y conviene que te digan con claridad qué incluye cada uno. La página de destino Es un costo que suele aparecer al principio y no todos los meses, pero pesa. Si mandás el tráfico a una página que no convierte, cada consulta te sale mucho más cara aunque la pauta sea la misma. Por eso a veces la primera inversión inteligente no es subir el presupuesto, sino armar una landing page que convierta. Y la medición: configurar las conversiones (formularios, llamadas, clics a WhatsApp). Sin eso, el resto del presupuesto se maneja a ciegas. Cómo calcular tu presupuesto mensual al revés La mejor forma de definir cuánto invertir en Google Ads por mes es arrancar por el resultado y no por el monto. La pregunta no es «¿cuánto pongo?», sino «¿cuántas consultas necesito y cuánto me cuesta cada una?». Supongamos, con números inventados para el ejemplo, que tu equipo comercial cierra una de cada cinco consultas y que querés sumar 6 clientes nuevos por mes. Necesitás unas 30 consultas. Si tu costo por consulta estimado es de $15.000, la pauta mensual ronda los $450.000. Dividido 30,4, te da un presupuesto diario de unos $14.800. La fórmula, en limpio: Clientes que querés por mes. Dividido tu tasa de cierre = consultas necesarias. Por tu costo por consulta = pauta mensual. Dividido 30,4 = presupuesto diario a cargar. Si no sabés tu costo por consulta porque nunca pautaste, el primer mes sirve justamente para averiguarlo. Y si querés saber cuánto podés pagar por cada consulta sin perder plata, ese cálculo lo desarrollamos en la nota sobre cuánto invertir en Google Ads en Argentina. El presupuesto mínimo para una pyme No hay un mínimo que imponga Google. El mínimo lo pone la lógica: el presupuesto mensual tiene que alcanzar para juntar suficientes clics y consultas como para tomar decisiones. Con un puñado de clics por semana no sabés si una palabra clave funciona o si simplemente tuviste mala suerte. Para estimar el piso, mirá cuánto cuesta un clic en tu rubro (el planificador de palabras clave de Google da rangos orientativos) y multiplicalo por los clics que necesitás para ver un patrón. Si no te alcanza, no repartas el presupuesto en varias campañas: achicá el alcance. Menos palabras clave, solo las de mayor intención, una sola zona. Lo que no recomendamos es arrancar con un monto simbólico «para ver qué pasa». Lo más probable es que no pase nada medible y la conclusión sea que Google no funciona, cuando en realidad nunca tuvo con qué funcionar. Qué esperar el mes 1 y el mes 3 Mes 1: aprendizaje. La cuenta junta datos, aparecen búsquedas que no tenían nada que ver con tu negocio y hay que limpiarlas. El costo por consulta suele ser más alto que el que vas a tener después. Es normal. Acá lo importante es que la medición funcione y que cada semana se sumen palabras negativas. Mes 2: ajuste. Ya sabés qué palabras clave traen consultas y cuáles solo traen clics. Se corta lo que no rinde y se concentra el presupuesto en lo que sí. Mes 3: primera lectura seria. Con tres meses de
Implementar HubSpot en Argentina: pasos, tiempos y costos reales para una pyme
«Ya elegimos HubSpot, ¿cuánto tardamos en tenerlo andando?» Es la pregunta que sigue después de decidir la herramienta, y suele venir con una expectativa equivocada: que implementar HubSpot es crear la cuenta, importar un Excel y listo. Eso se puede hacer en una tarde. El problema es que a los dos meses nadie lo usa. Implementar un CRM es, sobre todo, ordenar cómo vende tu empresa y dejarlo escrito en un sistema. La herramienta es la parte fácil. Lo difícil es ponerse de acuerdo en qué es un lead, cuándo pasa a ser una oportunidad y quién hace qué en cada etapa. Qué incluye implementar HubSpot de verdad Una implementación completa tiene varias piezas. No todas hacen falta desde el día uno. Migración y limpieza de datos. Juntar contactos de planillas, del CRM anterior, de los teléfonos de los vendedores. Sacar duplicados, unificar formatos y decidir qué se importa y qué no. Importar basura a un sistema nuevo es empezar con el problema viejo. Diseño del pipeline. Definir las etapas de venta reales de tu negocio, con criterios claros para pasar de una a otra. Si «propuesta enviada» significa algo distinto para cada vendedor, el reporte no sirve. Propiedades. Los campos que se cargan en cada contacto y negocio: rubro, origen, tamaño, motivo de pérdida. Pocos y obligatorios le ganan a muchos y opcionales. Formularios y captura. Que las consultas de la web entren solas al CRM, con su origen identificado. Integraciones. Conectar el sitio, el email del equipo y, en Argentina casi siempre, WhatsApp. Si las conversaciones viven fuera del CRM, el CRM queda ciego. Cómo pensar ese canal lo desarrollamos en la nota sobre WhatsApp Business API para ventas. Capacitación. No una demo general, sino sesiones con cada rol sobre lo que va a usar todos los días. Reportes. Un tablero con lo que la dirección necesita mirar: consultas por canal, negocios por etapa, tasa de cierre, motivos de pérdida. Cuánto tarda: las etapas que vemos en la práctica No hay un plazo universal. Depende del tamaño del equipo, del estado de los datos y de cuántas integraciones haga falta. Lo que sigue son los rangos que vemos con más frecuencia en implementaciones con pymes, como referencia y no como promesa. Etapa 1: diagnóstico y diseño (1 a 2 semanas). Mapear el proceso comercial como funciona hoy, definir etapas, propiedades y responsables. Es la etapa que más se quiere saltear y la que más ahorra después. Etapa 2: configuración y migración (2 a 4 semanas). Armar el pipeline, crear las propiedades, limpiar e importar datos, conectar formularios y email. Etapa 3: integraciones (1 a 3 semanas, en paralelo o después). WhatsApp, el sitio, otras herramientas que ya usa la empresa. Acá el tiempo depende mucho de qué se quiera conectar y con qué nivel de automatización. Etapa 4: capacitación y salida en vivo (1 a 2 semanas). El equipo empieza a trabajar en HubSpot y se corrigen las cosas que en el papel parecían bien y en la práctica no. Etapa 5: acompañamiento (el primer o segundo mes). Revisar que se cargue bien, ajustar reportes, sumar automatizaciones simples. Es lo que separa un CRM que se usa de uno que se abandona. En total, para una pyme con un proceso de venta claro, solemos hablar de uno a tres meses hasta que el sistema funciona solo. Qué define el costo de una implementación El costo de implementar HubSpot tiene dos partes que conviene separar: lo que le pagás a HubSpot y lo que cuesta dejarlo funcionando. Lo que le pagás a HubSpot. Depende de qué hubs uses (ventas, marketing, atención, entre otros), del nivel de cada uno (gratuito, inicial, profesional, empresarial) y de cuántos usuarios necesiten licencia paga. En Marketing Hub también influye la cantidad de contactos de marketing. Los precios y lo que incluye cada plan cambian seguido, así que consultá los precios vigentes en hubspot.com al momento de decidir. Ojo con un costo que no aparece en el precio mensual: en los planes Profesional y Empresarial, HubSpot exige un onboarding pago de única vez, que varía según el hub y el nivel. El plan inicial no lo requiere. La facturación en dólares. En la web de HubSpot los precios figuran en dólares. La moneda en la que te facturan y los medios de pago disponibles para tu cuenta conviene confirmarlos con HubSpot al contratar. Además, pagar un servicio del exterior desde Argentina puede sumar impuestos y percepciones según cómo pagues: consultalo con tu contador. Hay que hacer la cuenta a dos años con el tipo de cambio en mente, no solo con el primer mes. Lo que cuesta dejarlo funcionando. Son las horas de quien lo implementa, sea un partner, una agencia o alguien interno. Lo que más mueve ese número es el estado de los datos, la cantidad de integraciones y cuántos procesos distintos hay que modelar. Una empresa con un solo pipeline y una base prolija necesita muchas menos horas que una con tres unidades de negocio y diez planillas sueltas. Los errores que hacen fracasar una implementación Cuando nos llaman para «arreglar» un HubSpot que no funciona, el problema casi nunca es técnico. Estos son los que más vemos: Arrancar por la herramienta y no por el proceso. Configurar etapas antes de saber cómo vende la empresa. Después nadie se reconoce en el pipeline. Importar todo sin limpiar. Miles de contactos duplicados o viejos que ensucian los reportes desde el día uno. Demasiados campos. Formularios internos con veinte propiedades que nadie completa. Mejor cinco que se cargan siempre. No tener un dueño del sistema. Alguien tiene que decidir qué se cambia y sostener las reglas. Si es «de todos», no es de nadie. Dejar WhatsApp afuera. Si el 80% de las conversaciones pasa por el teléfono del vendedor, el CRM muestra una parte mínima de la realidad. Querer todo en el primer mes. Automatizaciones, secuencias, puntaje de leads. Primero que el equipo cargue bien lo básico; después se suman capas. Un CRM
Posicionamiento en Google Maps: cómo optimizar tu ficha de Google paso a paso
«Ya tengo la ficha de Google, ¿por qué no aparezco?». Es de las preguntas que más nos hacen, y casi siempre la respuesta está en la misma ficha. Existe, sí, pero tiene la categoría equivocada, el horario de antes de la pandemia, cuatro fotos y dos reseñas de hace años. El posicionamiento en Google Maps no depende de un truco. Depende de que tu Perfil de Empresa esté completo, sea coherente con el resto de lo que hay sobre vos en internet y muestre que el negocio está vivo. Es gratis, y una pyme bien organizada le puede ganar a una cadena en su propio barrio. Si todavía no tenés claro qué es el SEO local y cómo se relaciona con tu web, empezá por la nota sobre SEO local para aparecer en Google y Maps. Acá vamos directo a la ficha, campo por campo. Paso 1: reclamá la ficha y cargá bien los datos básicos Verificación Antes de optimizar nada, asegurate de que la ficha sea tuya. Buscá tu negocio en Google Maps: si ya aparece (porque la creó un cliente o un empleado anterior), reclamala en lugar de crear una nueva. Las fichas duplicadas son uno de los problemas que más vemos y dividen las reseñas y las señales entre dos lugares. Para verificar, Google te va a pedir que demuestres que el negocio existe y que vos lo manejás. Google decide qué métodos te ofrece según el negocio, y no los podés elegir: puede ser una grabación de video mostrando el local y algo que pruebe que es tuyo, una videollamada en vivo con soporte, un código por teléfono, SMS o mail, o una postal. Sin verificar, la ficha no se muestra igual ni podés editar todo. Un consejo práctico: que la cuenta dueña de la ficha sea un mail de la empresa, no el Gmail personal del sobrino que la armó. Después sumá a otras personas como administradores, así nadie se queda afuera si alguien se va. Con la ficha verificada, pasá a los datos básicos. Es la parte que más pesa y la que más se descuida. Nombre Poné el nombre real del negocio, el mismo que está en el cartel. Nada de «Panadería López Facturas Medialunas Zona Oeste». Rellenar el nombre con palabras clave va contra las normas de Google y puede terminar en una suspensión. Categorías La categoría principal es probablemente el campo que más define en qué búsquedas aparecés. Elegí la que describe lo que sos, no lo que te gustaría ser, y fijate qué categoría usan los negocios que hoy aparecen primero en tu rubro. Después sumá algunas secundarias que reflejen servicios reales: una veterinaria puede agregar peluquería canina si la tiene. No agregues diez por las dudas; cada categoría tiene que ser verdad. Dirección o zona de servicio Si la gente va a tu local, cargá la dirección exacta y ubicá bien el pin en el mapa. Si vas vos a la casa del cliente (plomeros, fletes, técnicos), configurá una zona de servicio y quitá la dirección de la ficha: Google pide que no la muestres si no atendés clientes ahí. Usar la dirección de un familiar o un coworking donde no atendés es de lo que más suspensiones genera. Teléfono, WhatsApp y web El teléfono tiene que ser uno que alguien atienda. Si todo tu negocio pasa por WhatsApp, fijate si en la sección de contacto de tu ficha aparece la opción de chat para sumar tu link de WhatsApp; Google la habilita solo en algunas regiones, así que puede que no te figure. En el campo de sitio web, poné la página que mejor convierte, no siempre la home. Horarios, incluidos los feriados Pocas cosas generan peor reseña que alguien que fue y estaba cerrado. Cargá el horario normal y, sobre todo, los horarios especiales: feriados, fiestas, vacaciones de enero. En la sección de horarios especiales, Google te sugiere los próximos feriados para que los revises y confirmes, aunque abras en tu horario de siempre. No esperes a último momento. Paso 2: descripción, servicios, fotos y publicaciones La descripción no es para poner tu historia desde 1987. Es para explicar en pocas líneas qué hacés, para quién y dónde, con las palabras que usa tu cliente. «Arreglamos celulares y notebooks en el día, en Caballito» funciona mejor que «Soluciones tecnológicas integrales». La sección de productos y servicios casi siempre está vacía, y es una oportunidad. Cargá cada servicio con su nombre, una descripción corta y, si querés, un precio de referencia. Le da a Google más contexto sobre qué búsquedas te corresponden y le da al cliente lo que necesita para decidir. Las fotos hacen dos cosas: ayudan a que te encuentren y convencen al que está comparando. Lo mínimo que tiene que haber: El frente del local, tal como se ve desde la vereda, para que te reconozcan al llegar. El interior, el equipo trabajando y los productos o trabajos terminados. Logo y foto de portada actualizados. Fotos reales, nada de banco de imágenes. Sumá fotos nuevas cada tanto. Las publicaciones (novedades, ofertas, eventos) no hacen milagros, pero muestran que hay alguien del otro lado. Un horario especial, un producto nuevo, un trabajo terminado. Una o dos por mes alcanzan si las sostenés. Paso 3: reseñas y preguntas Las reseñas son la parte que más mueve la aguja y la que más depende de tener una rutina. Conseguí el link directo para dejar una reseña desde el panel de tu ficha y mandalo por WhatsApp después de cada venta o servicio, cuando el cliente está conforme. Si usás respuestas automáticas, el pedido de reseña se puede dejar armado; lo contamos en la nota sobre mensajes automáticos en WhatsApp Business. Respondé todas. A las buenas, con algo más que «gracias». A las malas, sin ponerte a la defensiva: reconocé, explicá y ofrecé una salida. La respuesta la lee el cliente que se quejó, pero sobre todo la leen los próximos cien. Y nunca compres reseñas ni ofrezcas
Página web para estudios contables: qué necesita para traer clientes (y no solo una tarjeta)
«Los clientes nos llegan todos por recomendación». Es lo primero que nos dice casi cualquier estudio contable, y es verdad. El problema es lo que pasa después: el recomendado busca el nombre del estudio en Google para confirmar que existe, y encuentra una web de hace diez años, sin teléfono visible, que no abre bien en el celular. O directamente no encuentra nada. Una página web para estudios contables no reemplaza el boca a boca: lo confirma y lo multiplica. Bien hecha, convierte al recomendado en cliente, trae consultas de gente que busca un contador en su zona y le ahorra al estudio un montón de explicaciones repetidas. Mal hecha, es una tarjeta personal que nadie lee. Vamos a lo que hace la diferencia. Para qué le sirve una página web a un estudio contable La mayoría de los estudios no necesita una web para «estar en internet». La necesita para tres cosas concretas: Validar la recomendación: el que te recomendaron te va a buscar antes de escribirte. Lo que encuentre define si escribe. Aparecer en búsquedas locales: gente que busca «contador en» más su barrio o localidad, o «estudio contable cerca» desde el celular. Filtrar y ordenar consultas: que el que llega sepa qué hacés, para quién y cómo empezar, en lugar de preguntar todo por teléfono. Lo que vemos seguido es que el estudio tiene buenos clientes pero no el tipo de cliente que quiere. Muchos monotributistas chicos cuando querría más sociedades, o al revés. La web es la herramienta más directa para empujar en la dirección que elegiste. Lo que no puede faltar en un sitio web de estudio contable Después de ver muchas webs del rubro, la lista de lo indispensable es corta: Una página por tipo de cliente o servicio: monotributistas, autónomos y responsables inscriptos, sociedades, liquidación de sueldos, y lo que sea fuerte en tu estudio. Cada una explica qué incluye, para quién es y cómo se arranca. Un botón de WhatsApp siempre visible, con un mensaje precargado que diga desde qué página escribe la persona: «Hola, quiero consultar por monotributo». Una forma simple de pedir una primera consulta o un turno, con pocos campos: nombre, tipo de actividad, qué necesita. Quiénes son: nombres y fotos reales de los contadores, formación y datos de matrícula. Revisá las normas de tu consejo profesional para saber qué datos de matrícula tenés que mostrar y cómo. Dirección, horarios, zona de atención y si trabajan de forma remota con clientes de otras provincias. Versión mobile impecable: mucha gente te va a buscar desde el celular, a la salida de una reunión con quien te recomendó. Las páginas por tipo de cliente son las que más rinden y las que menos estudios tienen. Un monotributista que recién arranca y el dueño de una pyme con veinte empleados tienen preguntas, miedos y presupuestos totalmente distintos. Si la web les habla a los dos con el mismo texto genérico («brindamos servicios contables, impositivos y laborales integrales»), no le habla a ninguno. Lo que sí se puede dejar para después: secciones de «noticias» copiadas de otros sitios, sliders con fotos de calculadoras y portales de clientes complejos si hoy no los vas a usar. El gran problema: la confianza Un estudio contable vende algo invisible: que no te lleguen intimaciones, que no pagues de más, que alguien conteste cuando hay un problema. Por eso la web tiene que trabajar la confianza más que cualquier otra cosa. Y la mayoría falla justamente ahí: textos impersonales, fotos de banco, ningún nombre propio. Algunas señales que suman: Personas reales: quién atiende, quién firma, quién responde el WhatsApp. Cómo trabajan: qué pasa después de la primera consulta, cada cuánto se comunican, qué tiene que mandar el cliente y cuándo. Casos o tipos de clientes con los que trabajan, sin datos sensibles: «comercios de barrio», «profesionales de la salud», «empresas de servicios». Reseñas reales en el Perfil de Empresa de Google. Tiempos de respuesta honestos: si contestan en el día hábil, decilo. Un tema aparte es qué se puede publicar y cómo. La publicidad de servicios profesionales tiene sus propias reglas, que fija el consejo profesional de cada jurisdicción. Antes de publicar honorarios, promociones, testimonios o datos de matrícula, revisá las normas de tu consejo profesional. Contenido que genera confianza (y consultas): los vencimientos Si hay un tema que el cliente de un estudio contable busca todos los meses, son los vencimientos. Cuándo vence el monotributo, qué pasa con la recategorización, cuándo hay que presentar tal declaración. Es contenido recurrente, con intención alta y que se busca en momentos de urgencia. Una sección simple con notas cortas sobre cada vencimiento importante, explicadas en lenguaje claro y con un botón para consultar, puede traer gente que no te conocía. Tomá las fechas siempre de los vencimientos que publica ARCA en su sitio y linkealos en cada nota. La clave es mantenerla al día: una nota con fechas viejas resta más de lo que suma, igual que una propiedad vendida en la web de una inmobiliaria. Las mismas notas sirven para mandar por WhatsApp o mail a los clientes actuales, y le ahorran al estudio la misma pregunta veinte veces por semana. SEO local y medir de dónde vienen las consultas Un estudio contable trabaja, en buena parte, en su zona. El SEO que más rinde no es el que apunta a «contador» a secas, sino el local: aparecer cuando alguien busca un estudio contable en tu barrio o localidad, y en Google Maps. Eso implica tener el Perfil de Empresa de Google completo, con la categoría correcta, fotos reales y reseñas; que el nombre, la dirección y el teléfono sean idénticos en la web y en la ficha; y que los títulos de las páginas mencionen la zona de forma natural. Lo explicamos paso a paso en la nota sobre SEO local para aparecer en Google y Maps. Y una web sin medición no te dice si vale lo que pagaste. Lo mínimo es medir cada clic
¿La publicidad de Instagram se paga en pesos o en dólares? Lo que tenés que saber antes de pautar desde Argentina
«¿La publicidad de Instagram se paga en pesos o en dólares?» La respuesta corta es: depende de cómo creaste tu cuenta publicitaria. Y esa decisión, que casi todos toman sin pensar en la primera pantalla del administrador, después cuesta bastante cambiarla. La otra mitad de la respuesta es que, elijas la moneda que elijas, lo que ves en el Administrador de anuncios no es lo que termina saliendo de tu bolsillo. Lo vemos todo el tiempo: pymes que presupuestan un monto y se encuentran con un resumen de tarjeta bastante más alto. Te contamos cómo funciona el cobro, qué se suma en el camino y cómo calcular el costo real. Pesos o dólares: lo define tu cuenta publicitaria Los anuncios de Instagram se pagan desde una cuenta publicitaria de Meta, la misma que se usa para Facebook. Cuando la creás, elegís el país, la zona horaria y la moneda. Desde Argentina podés elegir, entre otras, pesos argentinos (ARS) o dólares (USD). No es cierto que Meta cobre siempre en dólares: cobra en la moneda que elegiste para la cuenta. Esa moneda es en la que se muestran tus presupuestos, tus costos por resultado y tus facturas. Si la cuenta está en dólares, cargás un presupuesto de, por ejemplo, 10 dólares por día y la plataforma te cobra en dólares. Si está en pesos, todo se ve y se cobra en pesos. El detalle importante: la moneda se puede cambiar desde la configuración de pagos, pero no es un cambio menor. Al hacerlo, Meta crea una cuenta publicitaria nueva y cierra la anterior, y los anuncios de la cuenta vieja dejan de circular. Además, solo podés cambiarla cada 60 días y si no tenés saldo pendiente (y no se puede si pagás con facturación mensual). La cuenta nueva arranca de cero: medios de pago, permisos y campañas que tengas que volver a armar. Cómo cobra Meta la publicidad de Instagram El pago de publicidad en Instagram puede funcionar de dos formas, según el medio de pago que tengas disponible: Pago automático: cargás una tarjeta de crédito o débito y Meta te cobra cada vez que el gasto llega a un monto determinado (el umbral de facturación) o en una fecha fija de facturación, lo que ocurra primero. Es lo más común. Pago manual o saldo prepago: cargás fondos antes de pautar y los anuncios van consumiendo ese saldo. Cuando se termina, los anuncios se frenan. Sirve para tener control estricto del gasto. Ojo: en Argentina esta opción solo está disponible si la cuenta tiene país Argentina y moneda pesos (ARS), y solo si la elegís al crear la cuenta; después no se puede pasar de manual a automático ni al revés. Los medios de pago aceptados varían por país y por moneda de la cuenta, y los ves al configurar la facturación. Por ejemplo, en una cuenta en pesos las tarjetas Visa tienen que ser emitidas por un banco argentino. Todo se administra desde la sección de facturación y pagos. Ojo: el botón de «promocionar» dentro de Instagram usa la misma lógica. Aunque lo hagas desde el celular, detrás hay una cuenta publicitaria con su moneda y su medio de pago. Impuestos y percepciones: lo que se suma al pagar desde Argentina Meta es una empresa del exterior, así que su servicio entra en la categoría de servicios digitales prestados desde afuera. Sobre ese tipo de pagos, en Argentina se aplican impuestos y percepciones que no aparecen en el administrador, sino en el resumen de la tarjeta o del banco. Los conceptos que hoy suelen aparecer son estos: IVA sobre servicios digitales: el IVA de un servicio digital prestado desde el exterior, que en muchos casos se cobra como percepción a través del emisor de la tarjeta o del medio de pago. Cómo te alcanza depende de tu condición frente al IVA; consultalo con tu contador. Percepciones a cuenta de impuestos nacionales sobre consumos en moneda extranjera. Si te aplican, en qué casos y cómo se recuperan es algo para consultar con tu contador. Percepciones de Ingresos Brutos sobre servicios digitales, que dependen de la provincia de tu domicilio fiscal. Cada jurisdicción tiene su régimen; consultalo con tu contador. Estas reglas cambiaron varias veces en los últimos años, por eso no ponemos números fijos. Lo estable es la lógica: el monto de la pauta es la base y arriba se apilan los impuestos. Si pautás como empresa, vale la pena pagar con un medio a nombre del CUIT de la empresa: según tu condición fiscal, algunos de estos conceptos podrían computarse a cuenta de otros impuestos, y una tarjeta personal del dueño complica ese recupero. Qué se puede computar y cómo, consultalo con tu contador. Qué cambia entre una cuenta en pesos y una en dólares Con una cuenta en dólares, el monto de cada cobro se convierte a pesos con el tipo de cambio que aplique tu tarjeta, salvo que pagues el resumen en dólares. Eso suma una variable más: el mismo gasto en el administrador puede costarte distinto en pesos de un mes a otro. Si pensás cancelar el resumen con dólares propios, el tratamiento impositivo puede cambiar: consultalo con tu contador. Con una cuenta en pesos, el presupuesto se ve directamente en la moneda en la que pensás tu negocio, lo que simplifica la planificación. Pero eso no significa que no haya impuestos: el prestador sigue siendo del exterior. Qué conceptos se suman a un cobro en pesos, consultalo con tu contador. No hay una opción mejor para todos. Para la mayoría de las pymes que venden en pesos, una cuenta en pesos hace más fácil leer los números. Si tu negocio factura en dólares o ya maneja tarjetas en dólares, una cuenta en esa moneda puede tener sentido. Cómo calcular cuánto pagás de verdad en pesos Cuando alguien pregunta cuánto se paga en Instagram por publicidad, el número que importa es este: cuánto te sale en pesos cada peso o dólar que cargás en el administrador.
Cómo configurar los mensajes automáticos de WhatsApp Business: paso a paso, con textos para copiar
«¿Dónde se configura el mensaje automático de WhatsApp Business?» Es una de las preguntas que más nos hacen, y casi siempre viene después de otra: «lo puse hace un año y ahora no sé cómo cambiarlo». La opción es gratis, pero queda en un menú que casi nadie visita dos veces. En esta nota vamos al paso a paso: cómo activar el mensaje de bienvenida, el de ausencia con horario y las respuestas rápidas, y cómo editarlos o modificarlos después. Si todavía no tenés claro qué mensajes te conviene tener y qué tienen que decir, empezá por nuestra nota sobre mensajes automáticos en WhatsApp Business y qué configurar para no perder ventas. Acá nos enfocamos en el cómo. Cómo configurar los mensajes automáticos de WhatsApp Business, paso a paso Dónde están las opciones Todo está dentro de un mismo menú de herramientas. En las versiones actuales de la app, tanto en Android como en iPhone, lo encontrás en la pestaña Herramientas. Si tenés una versión anterior, el camino puede ser otro: Android: tocás los tres puntos de arriba a la derecha y entrás en Herramientas para la empresa. iPhone: abrís Configuración y entrás en Herramientas para la empresa. Si no ves ninguna de estas opciones, actualizá la app: los nombres de los menús cambian entre versiones. Ahí adentro, en la sección de mensajería, vas a ver tres opciones: Mensaje de bienvenida, Mensaje de ausencia y Respuestas rápidas. Si no las encontrás, revisá que estés usando la app WhatsApp Business y no el WhatsApp común. Mensaje de bienvenida El mensaje de bienvenida se envía solo cuando alguien te escribe por primera vez o vuelve a escribirte después de 14 días sin actividad en ese chat. Entrá en Herramientas > Mensaje de bienvenida. Activá el interruptor Enviar mensaje de bienvenida. Tocá el texto del mensaje y escribí el tuyo. En Destinatarios, elegí a quién se le envía: a todos, solo a quienes no están en tu libreta de contactos, a todos excepto algunos, o solo a algunos. Guardá los cambios. Para la mayoría de las pymes conviene enviarlo solo a quienes no están en tus contactos, así no le mandás un «¡Bienvenido!» a un proveedor con el que hablás todas las semanas. Mensaje de ausencia con horario Acá lo importante es la programación, que es donde más errores vemos. Entrá en Herramientas > Mensaje de ausencia. Activá Enviar mensaje de ausencia. Editá el texto y guardá. En Programar, elegí una de estas opciones: – Enviar siempre: responde todo el tiempo. Sirve para vacaciones o un cierre puntual, no para el día a día. – Horario personalizado: definís vos desde cuándo hasta cuándo. – Fuera del horario comercial: usa el horario de atención cargado en el perfil de empresa. Esta opción solo aparece si cargaste el horario en el perfil de empresa; si no la ves, primero hacelo desde el perfil. En Destinatarios, elegí a quién responde, igual que en la bienvenida. Guardá. Ojo: para que el mensaje de ausencia se envíe, el teléfono tiene que tener conexión a internet. Si el celular queda apagado o sin conexión el fin de semana, puede que no salga nada. Respuestas rápidas Son textos guardados que insertás en cualquier chat con un atajo. Entrá en Herramientas > Respuestas rápidas. Tocá el botón + para agregar una nueva. Escribí el mensaje (podés sumar una imagen o un video). Definí el atajo, una palabra corta y fácil de recordar, por ejemplo «envios» o «pagos». Guardá. Para usarla, en cualquier chat escribís la barra / y te aparece la lista de respuestas o la barra seguida del atajo. Podés guardar hasta 50, que alcanzan de sobra. Cómo editar o modificar los mensajes automáticos Para editar el mensaje automático de WhatsApp Business volvés exactamente al mismo lugar donde lo creaste: Bienvenida o ausencia: entrás en Herramientas, abrís el mensaje, tocás el texto (en algunas versiones aparece un lápiz), lo cambiás y guardás. Si querés dejar de usarlo, apagás el interruptor; el texto queda guardado para la próxima vez. Cambiar el horario de ausencia: dentro de Mensaje de ausencia, tocás Programar y elegís otra opción o ajustás las horas. Respuestas rápidas: en Respuestas rápidas tocás la que querés cambiar, editás texto o atajo y guardás. Para borrarla, la seleccionás y tocás Eliminar (según la versión, puede que tengas que mantenerla presionada). Una respuesta borrada no se recupera, así que guardá aparte los textos que te importan. Cada vez que cambies precios, horarios o medios de pago, revisá estos tres lugares. Lo vemos todo el tiempo: un mensaje de ausencia que todavía dice «abrimos los sábados» seis meses después de que dejaron de abrir. Textos de mensaje automático para clientes que podés copiar Bienvenida (comercio): «¡Hola! Gracias por escribirnos. Contanos qué producto buscás y para cuándo lo necesitás, y te respondemos con precio y disponibilidad.» Bienvenida (servicios): «¡Hola! Soy del equipo de [nombre]. Contame brevemente qué necesitás y en qué zona estás, así te paso una idea de tiempos y costos.» Ausencia: «¡Hola! Ahora estamos fuera de horario. Te respondemos mañana desde las 9. Mientras tanto, podés ver el catálogo acá: [link]. Si nos dejás tu consulta completa, la primera respuesta ya va a ser útil.» Respuesta rápida «/envios»: «Hacemos envíos a [zonas]. El costo depende de la dirección; si me pasás tu código postal te lo calculo. ¿Querés que te lo cotice?» Respuesta rápida «/pagos»: «Aceptamos [medios de pago]. ¿Con cuál te queda más cómodo?» Fijate que todos terminan pidiendo un dato o haciendo una pregunta. Un mensaje automático para clientes tiene que abrir la conversación, no cerrarla. Errores comunes y cuándo la app se queda corta Los errores que más encontramos al revisar cuentas: Mensaje de ausencia en Enviar siempre, que responde «estamos fuera de horario» a las once de la mañana. Bienvenida enviada a todos, incluidos clientes de años y proveedores. Textos genéricos que no piden ningún dato. Un solo celular compartido por tres personas, sin saber quién respondió qué. Ese último punto marca el límite de la
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